Un día, ¡qué va!, una noche, no, mejor unas horas fue lo que basto para que de la mezcla descontrolada de drogas alucinógenas, de etanol y agua con aniz ayudara a que dos personas, dos historias, dos vidas se unieran poco después en un sola.
Si ese día hubiera sabido que iba a encontrar al amor de mi vida no hubiera ido a ese lugar donde nos conocimos por miedo a sentir esa alegría que se siente cuando ella regala su sonrisa, esos deseos incontenibles de correr a donde ella cuando no nos encontramos en el mismo lugar, esa mezcla infinita de emociones que produce en mi cuerpo por el simple hecho de rozarla. Sin saber, ese día la conocí un poquito más y cada día que pasaba sentía como en mi corazón llegaba una mudanza, era ella con todas sus virtudes y defectos, llegó con ese amor que lleno todo los espacios vacíos, iluminó lugares que no sabia que existían.
30 de enero del 2013:
10 meses después del inicio de ésta nueva historia sólo me queda demostrar este amor infinito que siento por ti, que por corto que sea el tiempo, me basta y es suficiente para decir de corazón esos “te quiero”. Cada día que pasa, este amor se asemeja a un universo en expansión, es infinito, eterno y crece, crece y crece cada día más. Te quiero infinito.












